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lunes, 28 de marzo de 2011

Trabajo nº1: Entrevista a Henry Jenkins

El primer trabajo de esta asignatura de 3º de Magisterio de Educación Primaria consistía en leer el siguiente artículo:

Lacasa, P.: “Entrevista a Henry Jenkins: Cultura participativa y nuevas alfabetizaciones” en Cuadernos de Pedagogía nº 398, Febrero 2.010.

y realizar un mapa conceptual con las ideas más relevantes del texto y una pequeña reflexión sobre lo que nos había parecido, haciendo alusión a las cosas que nos habían llamado la atención por su novedad, hasta que punto estoy familiarizada con el uso de algunos medios que propone, qué opinión me merecen, qué suponen sus planteamientos de cara a incorporar nuevas formas de aprendizaje en las aulas, sugerencias, dificultades…

Os dejo, por tanto, el mapa conceptual y mis reflexiones sobre el artículo.


Reflexión

Desde hace unos años, las nuevas tecnologías han avanzado tan rápidamente que hoy en día es muy raro ver a un joven que no tenga móvil, ordenador en casa o conexión a Internet de alta velocidad.

Las nuevas tecnologías han entrado en nuestra vida sin apenas darnos cuenta. Mandamos mensajes de texto, escribimos e-mails en lugar de cartas y en vez de escribir en diarios, abrimos blogs. Toda esta tecnología ha llegado a nuestros alumnos e hijos que pasan horas y horas delante de estos objetos.

Es por eso que parece sensato que estas nuevas tecnologías también lleguen a nuestras aulas. Y es precisamente lo que Henry Jenkins propone en este artículo.

Sus ideas son, sin duda, innovadoras porque a pesar de que se está apostando por la inclusión de las nuevas tecnologías dentro del aula, muchos profesores son reticentes a ello, argumentando que es una pérdida de tiempo o que no todos los contenidos pueden trabajarse a través de las nuevas tecnologías. Por otro lado, está la falta de preparación de los profesores para trabajar con ellas, algo que Henry Jenkins no contempla.
Sus argumentos a favor de la utilización de las nuevas tecnologías parecen bastante sensatos y sus consejos para profesores y padres bastante útiles.

Me parece interesante que Jenkins enfatice en la importancia de no tenerle miedo a la tecnología y dejar que los niños y jóvenes aprendan a usarla debido a la importancia de adquirir competencias y habilidades que permitan a los niños y jóvenes trabajar en ese mundo (que será el que les corresponderá vivir como adultos). Todo lo contario, como decía, a lo que suele hacerse en los colegios donde ante u problema y debido al desconocimiento de estos medios, solo encontramos, como respuesta más usada, la prohibición de usarlos.

También me parece necesaria la reflexión que el profesor hace sobre la brecha digital que existe en padres/profesores e hijos/alumnos. En esta cruzada los padres y profesores tienen un rol fundamental: participar de esta cultura, irla conociendo, experimentando y abriéndose ellos mismos a la comprensión de un fenómeno que muchas veces desdeñamos o rotulamos como inadecuado. Es decir, no se puede enseñar a los críos algo que se desconoce completamente o se conoce desde fuera. Tanto profesores como padres deben tomar parte activa en el conocimiento de estas nuevas tecnologías.

Por esta razón, defiende que el lenguaje digital tenga su espacio en la educación, incorporándolo a las clases, diseñando proyectos y difundirlos a través de la red, es el nuevo rol de los profesores y de los estudiantes que quieran aprender, conocer y colaborar con esta nueva cultura participativa, en la que nos guste o no, estamos inmersos. Y todo esto, precisamente por lo que comentaba al principio de esta reflexión: los adolescentes ya están activamente envueltos en lo que él denomina culturas participativas.

En una cultura participativa sus miembros creen en la importancia de sus contribuciones y sienten algún tipo de conexión social entre ellos pretendiendo, al menos, que los otros se ocupen de ver lo que desean compartir.

Pero para aportar algo a esta cultura participativa es necesario poseer una serie de competencias que Jenkins defiende podrían ser enseñadas en las aulas. El desarrollar y alcanzar las competencias de tales habilidades sociales y culturales requiere de una mirada más sistémica de la educación y es ahí donde nuestro rol docente adquiere sentido y relevancia en la educación del siglo XXI. Todos aquellos que estamos ocupados en la formación de jóvenes para su ingreso al mundo real, debemos colaborar decididamente en ayudar a los estudiantes en la adquisición de estas habilidades que serán necesarias para convertirse en plenos participantes en la sociedad.

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